Mostrando entradas con la etiqueta Moda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Moda. Mostrar todas las entradas

Mujer, belleza y publicidad




El tratamiento de la belleza ha sido patrimonio del artista a lo largo de la historia. Sin embargo, cuando en el siglo XX se dieron los movimientos de Vanguardia, aconteció un giro en la forma de pensar y de representar lo bello. Con la aparición de las artes audiovisuales y el desarrollo de la sociedad de consumo, la publicidad adoptó el tratamiento de la belleza como principal arma de persuasión convirtiéndola en un medio para la comercialización. Su objetivo es plasmar productos deseables que muestran en pantalla lo que sus consumidores sueñan obtener en la realidad.

Podríamos pensar acerca de qué es belleza y de si esta está en la realidad en sí misma o en el ojo de quien la mira. Podríamos pensar sobre si el hombre, capaz de crear belleza, es quien dictamina lo que la belleza es. Aunque no me voy a enfrentar directamente a estas cuestiones, las trataré a través del tema del que me interesa hablar: la publicidad como configuradora de la idea de belleza en la mujer.
Los productos cosméticos y la moda, destinados específicamente a crear belleza, no pueden dejar pasar por alto el tratamiento de este concepto en su publicidad. La mayoría de estos productos son para la mujer, por lo que ésta ha sido la principal protagonista de este tipo de publicidad hasta ahora, aunque en los últimos tiempos este mercado se halla ampliado al publico masculino. La industria de la moda se ha hecho con el monopolio del concepto de belleza aplicado concretamente a la mujer y ha generado en la sociedad una forma específica de entender su belleza. Las mujeres son retratadas por las grandes marcas de lujo con un único afán, el de la seducción. A menudo, la excentricidad, la violencia y la provocación han convertido a mujeres bellas en objetos de sexualidad. Los públicos han asimilado esta belleza como real y eso se plasma en el comportamiento y el aparecer de las mujeres de nuestro tiempo.











Resulta paradójico que esto ocurra en una sociedad que se manifiesta implacable contra el machismo y que, sin embargo, no detecta que este tipo de publicidad empequeñece el concepto real de belleza en la mujer. Pienso que el movimiento de los 60 que perseguía la liberación de la sexualidad femenina consiguió en realidad a una mujer aun más esclavizada en este sentido. Así contemplamos hoy mujeres que se han vuelto esclavas de su propia sexualidad, incapaces de sentirse bellas si no son una bomba de atracción sexual. Personalmente, entiendo que la liberación de la sexualidad tiene más que ver con que la mujer se haga respetar que con que actúe impulsivamente como una bestia seductora.


Entendí esto mejor cuando vi las fotografías que Vogue Francia publicó en el número del pasado diciembre. En ellas, aparecían retratadas unas niñas con actitud provocativa, propia de las modelos mayores de edad. Estas fotografías han escandalizado al mundo entero porque hieren no sólo la dignidad sino también la inocencia de las niñas que calificaríamos antes de monstruosas que de bellas. Lo que las niñas son y la forma en que se las presenta dista tanto y deforma de tal manera la belleza que es propia de las niñas asociada con la inocencia, la ingenuidad y la pureza que no podría decir que esas fotografías son de belleza, aunque las niñas se ajusten a los parámetros de lo que hoy calificamos como belleza.
Con el tratamiento de la mujer en la publicidad ocurre algo parecido porque, aunque la sexualidad sí forma parte de nosotras no es lo que define nuestra belleza. Por eso, las marcas de moda deben descubrir la verdadera belleza de la mujer y plasmarla en su publicidad.

Mr Shuman bring me a dream


" I always felt that there was a diconnect between what i was selling in the showroom and what i was seeing REAL people wearing in REAL life"
Scott Shumann

Puede decirse que este es el origen de The Sartorialist, el blog que se ha convertido en marca referencial en el mundo de la moda y que ha ascendido a su autor al rango de gurú. El blog de Shuman ha establecido una conexión entre dos esferas distintas del mismo fenómeno. El lujo y lo cotidiano han entablado una conversación que les ha llevado a dejar de ser conceptos enfrentados. El concepto de lujo ha cambiado y la naturalidad y lo cotidiano se han convertido en valores en alza, o quizá hemos insertado el lujo en nuestra vida cotidiana por un aumento constante de nuestras necesidades, o un poco de las dos cosas... El caso es que en esto juega su parte Mr Shuman.
El blog The Sartorialist surge como respuesta a una tendencia del mercado. Las marcas cada vez necesitan más a sus públicos. El éxito alcanzado por Shuman corrobora la necesidad de unificar mundos y las grandes marcas, concientes de esta necesidad, se inspiran en las fotografías de Shuman. Es así como se aplica al sector el aprovechamiento de la inteligencia colectiva o desing thinking para la creación de grandes colecciones de moda.
The Sartorialist se posiciona en el mercado como una referencia en la captación de tendencias basada en un relato de la realidad contada a través de fotografías. Este blog es un paso más en la democratización de la moda y en la exaltación del individualismo a través del vestido. Invita a la autoafirmación mediante la adopción de un estilo propio que refleja la forma de entender la vida de cada uno. Invita a la extravagancia en lo cotidiano, a la sencillez en el lujo y a la naturalidad estudiada.

Mediante la unificación de dos submundos dentro del universo de la moda, The Sartorialist se presenta como una reflexión dirigida marcas, medios y públicos. Una reflexión que dice algo así como que hay moda más allá de la moda. Más complejidad desde que Mr Shuman hizo su sueño realidad. La descentralización del lujo. El poder de los consumidores. Sueños que salen rodados por la iniciativa de un visionario que ve oportunidades en su entorno. Mucho que aprender y más que observar.

'>http://www.youtube.com/v/9xMCNmUaGko?fs=1&hl=es_ES">name="allowFullScreen" value="true">

La indefinición del concepto moda


Pensar en la moda me marea. Cada vez entiendo menos lo que este concepto significa. Se ha extendido tanto en tantas direcciones que ya no lo comprendo. Lo que en su inicio fue concreto se ha convertido en abstracto . O tiene un montón de significados o no se conoce su límite. Cada uno lo entiende como quiere o como puede y en realidad, no sé si alguien sabe lo que es, lo que puede inducirnos a pensar que todo es moda. No creo que sea así, pero es verdad que vivimos en una época de masificación de gustos, preferencias, ideologías y formas de actuar. Por ejemplo ¿existe la política? ¿Hay ideología o hay personas que gestionan bien su imagen y que prometen hacer lo que está de moda pensar? Ecologismo, sostenibilidad etc.

La sociedad de consumo, el imperio del "usar y tirar" también están dentro del "sistema moda". Compramos, usamos, tiramos. Compramos lo que queremos tener y está bien tener pero ¿tenemos por nosotros o por los otros? Está bien tener por los otros. Está bien expresarse y comunicarse. Pero ¿hasta qué punto? ¡Orden!

Dentro de lo que propiamente entendemos como moda las cosas han cambiado. Ya no son las marcas las que establecen tendencias. Florecen los blogs en la red y de pronto, una niña de 12 años llamada Tavi se sienta en primera fila en los desfiles y mueve su cabecita aprobando y desaprobando lo que finalmente llegará a mi armario. Entonces pienso en lo poco que me importa la moda. El otro día pensé en crear la moda de ir contra la moda. ¿Es eso posible? No. No, porque no tendría el respaldo del mercado. Es un imposible.

Creo que con el arte ha pasado algo parecido a lo ocurrido con la moda. Cada uno entiende lo que le parece, todo vale. Moda y arte están relacionados. ¿Es arte la moda? ¿Es moda el arte? Mira, no sé.

A pesar de todo esto que digo, me siento muy atraída por la moda. Me parece necesaria. Me gusta cuando las personas tienen un estilo propio. Me gusta el reflejo de lo que las personas son en su aparecer. Me gusta The Sartorialist y cuando las personas no se visten para aparecer en ese blog. Me gustan las personas.