La segunda parte lleva por título "Segunda navegación", sí como la de Platón: “He tomado el título del diálogo platónico Fedón, donde se pone esta expresión en boca de Sócrates, en los dramáticos momentos que preceden a su muerte (...) La expresión viene del arte marinero de aquella época, y se refiere a la necesidad de cambiar el rumbo o el arte de navegar cuando la singladura ofrece nuevos obstáculos”, explica.Segunda navegación
La segunda parte lleva por título "Segunda navegación", sí como la de Platón: “He tomado el título del diálogo platónico Fedón, donde se pone esta expresión en boca de Sócrates, en los dramáticos momentos que preceden a su muerte (...) La expresión viene del arte marinero de aquella época, y se refiere a la necesidad de cambiar el rumbo o el arte de navegar cuando la singladura ofrece nuevos obstáculos”, explica.El viejo más joven del mundo

El otro día, alguien me dijo algo hermoso cuando yo le pregunté ¿El Papa es joven? Dijo: "Si el joven es alguien que tiene mucho futuro y poco pasado sí. Si es un problema físico no". Entonces pensé, verdaderamente hay pocas personas que a sus 83 años sigan viviendo como si les quedara toda la vida por delante. Es sorprendente que una persona de esa edad cargue sobre sí el peso de la Iglesia y el duro papel de sucesor de Pedro en un mundo relativista y descreído como el nuestro. Más sorprendente aun que mantenga esa vitalidad intelectual que le ha conducido a través de su vida junto a un profundo amor por la verdad y la humanidad. Que sea al mismo tiempo un hombre firme y cariñoso, tremendamente realista y rebosante de esperanza. Los que lo conocen hablan de él como un hombre tímido que por su condición de Papa ha quedado expuesto a todas las miradas, un hombre sencillo y un valiente hombre de paz.
Esta persona con quien hablaba, continuó diciendo: "El Papa es una persona que con ochenta años está actuando como si fuera a vivir otros cien. Lees lo que dice, lo que hace...no tiene prisa. Esto tiene que ver con que la Iglesia necesariamente es joven porque como tiene la certeza de que no se va a terminar, nunca tiene prisa. El Papa es consciente de que es cabeza y sabe que está construyendo para siglos, no para sus años de pontificado. En ese sentido es joven. El Papa sueña y sueña bastante. Si una persona que no tiene planes es vieja, entonces el Papa no es un viejo."
Como consecuencia de estas palabras he pensado en recomendaros a los jóvenes del +68 que nunca dejéis ser lo que sois ahora, gente que sueña, gente con proyectos, gente audaz. Que os arriesguéis ahora que no tenéis mucho que perder y siempre.
Estás aquí para ser feliz
Yo aborté: Cuando decir la verdad no es fácil
En apenas tres días de estancia en Pamplona, esta mujer ya ha visitado cuatro residencias universitarias y dos colegios. Aunque esa capacidad de comunicar, de transmitir su mensaje parezca innata, todos sabemos que reconocer nuestros propios errores nunca es tarea fácil y a Esperanza, en su caso, le costó diez años.
Desde que abortase a su hijo en 1986, esta mujer sufrió una década de silencio condenada a pesadillas constantes, autolesiones y ataques de ira que la llevaron al punto de maltratar física y psicológicamente a su único hijo. Fue en Toronto durante Encuentro Mundial de los Jóvenes en el verano 2002, cuando Esperanza despertó de este mal sueño. “Estaba desconsolada, no sabía que hacer con mi vida. Llevaba un largo tiempo yendo al psicólogo y no notaba ninguna mejoría. Decidí ir a ver al Papa Juan Pablo II a Toronto, a pesar de llevar bastante tiempo alejada de la Iglesia. Nada más confesarme, un sacerdote me dio la clave para dedicarme a lo que hoy me dedico: saber utilizar ese mal que hice para conseguir el bien”, señala Esperanza.
Tres años después, en marzo del 2005 Esperanza se encontraba dando testimonio de su experiencia en la sede de las Naciones Unidades en Nueva York durante la 49º Conferencia Internacional de la Mujer "Pekín + 10". Este viaje fue lo que marcó el inicio de su labor, que desempeña hasta el día de hoy: dar testimonio de la experiencia que ha tenido como mujer que abortó voluntariamente. Nada más acabar el encuentro, Esperanza decidió incorporarse en la Asociación de Victimas del Aborto (AVA) para poder ayudar a las mujeres que también habían abortado. “Fue un año duro. No daba abasto. Era incapaz de conciliar mi vida laboral y familiar, tenía un hijo adolescente al que atender”. Finalmente, debido a la libertad de horarios que ofrecía, se incorporó a la Fundación Red Madre en donde se dedicó especialmente a hablar con las mujeres que dudaban en abortar.
Este año Esperanza ha publicado su primer libro titulado Rompiendo el silencio. En él aparecen recogidas tanto su experiencia personal, como la de hombre y mujeres con los que ella ha tratado. El prólogo está escrito por su gran amiga, la periodista Cristina López Schlichting quien le ha ayudado a sacar el proyecto adelante, cuyos beneficios van a ir a parar a la Fundación Red Madre. “Tenemos que tener el compromiso de no callarnos, de decir la verdad. No podemos tolerar que nos manipulen más a las mujeres.
Si la Ley ampara matar a un hijo, ¿quién nos dice que no acabará declarando lícito que un hijo mate a una madre?”, se pregunta Esperanza.
Esta mujer sabe de lo que habla y por eso no tiene pelos en la lengua. Ella ha sido una víctima más de lo que no se nos cuenta a las mujeres al traspasar las puertas de una clínica abortista.
Gritos en el desierto

Este es el caso de “La Prisionera de Teherán”. Esta historia narra la vida de Marina Nemat, una chica de 15 años que es encarcelada en la Prisión de Evin por contestar a una profesora. La situación en su país se ha complicado desde que el Ayatolá Jhomeini sube al poder. Guardias del nuevo régimen patrullan las calles y se instalan en colegios y universidades para hacer acatar las nuevas normas.
En el colegio de Marina aparecen muchas profesoras nuevas afines al régimen que aprovechan las clases para dar lecciones religiosas fundamentalistas. La protagonista reúne el valor para enfrentarse con una, pero el resultado es una revuelta escolar. Muchas alumnas son encarceladas en Evin, donde son torturadas hasta conseguir que acusen a otras compañeras de ser contrarias al régimen. Marina es librada de la muerte en el momento de fusilarla por un guardia que después le obligará a casarse con él y a convertirse al Islam. En el libro, Marina cuenta sus pensamientos más íntimos y confiesa como su fe (rusa ortodoxa que nunca abandonará), le ayuda a seguir con vida y a no dejarse llevar por la desesperación a pesar de verse casada con un hombre al que odia.
Gracias a esta novela podemos percatarnos de la vida tan dura por la que pasan muchas mujeres en algunos países asiáticos. También te hace darte cuenta de como el adoctrinamiento al que son sometidas no les permite actuar. ¿Hasta que punto hay que respetar unas prácticas que degradan a la mujer? La historia de Marina es un grito de auxilio en el desierto que espera que sirva para mejorar la situación a la que día a día se enfrentan millones de mujeres.Todas las historias merecen ser contadas
Podría comenzar esta reseña, como cualquiera de las muchas que se pueden encontrar en Internet, con una breve explicación sobre la figura de Ryszard Kapuscinski. Para continuar, podría señalar la estructura y los principales temas abordados en Los cínicos no sirven para este oficio. Como conclusión final, enumeraría los galardones y reconocimiento que el autor ha cosechado tras su virtuosa carrera profesional como periodista y escritor. Si me ciñese a este esquema, demostraría que realmente no me importa la carrera de periodismo que estoy estudiando ni lo que se diga de ella. Pues bien, como no me he equivocado de carrera y me importa la situación en la que se encuentra ésta voy a exponer una reflexión acerca de las ideas, experiencias y cuestiones que nos sugiere el autor es su obra Los cinicios no sirven para este oficio. Ya lo dice Kapuscinski: “El arte y la literatura contemporáneos requieren la participación activa de los otros”.
Cuando el autor habla de la pobreza como “la falta de esperanza”, no sólo podemos relacionarlo con el dilema de Oriente, como el de África, sino también, con ese escepticismo occidental que vivimos en general en nuestra sociedad y que, en particular, sufre y padece nuestra profesión. Puede que sea esa rutina, la cotidianidad que nos ofrecen los medios de la historia actual: “su historia”, como dice Kapuscinski . Una historia de paradojas, dramas y tragedias, en la que el entretenimiento supera a la información y en donde la información significa, a su vez, competición.
Si observamos, experimentamos y aprendemos que el mal triunfa sobre el bien en criterios de noticiabilidad,( el horror es lo
usual, o así no los hacen creer las noticias del día) no es de extrañar que los estudiantes de Periodismosintamos cierto desconsuelo ante este vertiginoso mundo profesional.Sólo cuando se llega a pensar que la verdad no es importante, surge una voz interior en forma de corresponsal que susurra entre grafías y paginas, un concepto nuevo: el gran periodismo..Un término que habla de bondad, esfuerzo, principios morales, del amor al prójimo y al mundo que nos rodea, de la compresión y el anonimato, del gusto por el detalle o la experiencia directa. Toda una serie de concepto inusuales en plena era digital pero que, en elsiglo pasado, formaron la conciencia y el hábito de trabajo de los que hoy se consideran grandes figuras y maestros del periodismo.
En el siglo XXI, la profesión nos ha cerrado la puerta, pero kapuscinski nos ha abierto una ventana. Una ventana que nos deja ver que otra realidad de la profesión es posible. La esperanza de volver a creer en los principios, los valores y las situaciones al límite. Que el saber no ocupa lugar, que no hay una historia, sino muchas; tantas como hombres y mujeres hay en mundo. Cuando lees este libro, te das cuenta que de lo que realmente está hablando el autor no es de la profesión sino de los valores humanos, del espíritu de servio que hay adoptar ante la vida. Cuando alguien se da cuenta del valor que encierra el prójimo como fuente, como lector, como amigo, entonces podrá afirmar: “Todas las historias merecen ser contadas” .
Día del libro
mantenido que para leer se necesita tiempo y silencio para meter cabeza. No hay reglas ni prisas. Leer es una actividad intelectual, una de las que más transforma. Frente a un libro el individuo está sólo, y como dice Steiner uno lee con todo lo que lleva encima. Podría haber hecho millones de clasificaciones literarias, pero afirma que cada uno tiene que dar con su libro, con su autor