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Infancia, libertad, redención y muerte


Hace poco me dieron recuerdos de una amiga de la infancia. Al principio no me acordaba de ella en absoluto, aunque ella parecía recordar muchos pormenores: cuando atamos a mi hermano pequeño a una silla para que no se moviera, cuando planeamos escaparnos de casa con ocho años, etc. Frente a tantos detalles era imposible negar la evidencia. Fue entonces cuando empecé a pensar en diferentes amigos de la infancia y cómo me habían influido o les podía haber influido yo.

Supongo que esta vuelta a la infancia se debe a que acabo de ver “Encontrarás dragones”, en la que se muestra precisamente cómo dos amigos de la infancia toman posturas completamente diferentes frente a la vida. Sus caminos se dispersan e incluso se oponen, pero su relación influye decisivamente en esa toma de posturas.

A los padres de ambos protagonista les va mal en su trabajo, en ambos casos el negocio familiar quiebra, pero mientras a uno eso le lleva a una revalorización del esfuerzo, del trabajo, de la unión familiar, a otro le lleva al odio y a la venganza. Sí, también está el elemento de la guerra donde no parece que hubiera mucho donde elegir. ¿O sí? Como muestra la película la Guerra Civil española no es una cuestión de buenos o malos sino que te tocaba el bando según donde residieras. Aún así me parece interesante que esa cuestión no es del todo determinante. La guerra no se elige, pero sí la postura frente a ella. En definitiva la vida no se elige, pero sí la postura que se toma frente a ella. Libertad. Puede que también vaya de eso la película.

Como puede verse me da igual quiénes sean los personajes, si existieron o no. Aunque se relaten hechos históricos de uno de los personajes, para mí todo es ficción. Ficción en algunas escenas muy conseguidas y en otras sumamente irreales.

¿Los temas clave? Por un lado, la infancia, la paternidad y la libertad, por otro, tal y como ponen de manifiesto otros, el sufrimiento, la redención y la muerte. Quizá muchos temas, quizá muchas historias demasiado comprimidas en dos horas lo que puede dificultar el sentido de la película. La verdad es que tengo ganas de que salga la versión extendida del director, Roland Joffé, que llega a las tres horas. Creo que ahí podré juzgarle bien como director. Lo que está claro es que la volveré a ver.

El imperio de lo efímero



Rescato un libro que leí el año pasado. Reconozco que influyó mucho en mi modo de pensar sobre cómo son las cosas en este momento. "El imperio de lo efímero" describe el fenómeno de "la moda plena". Según Lipovetsky, la sociedad se rige por un proceso de moda que programa lo cotidiano. El autor define este regimen con tres principios: lo efímero, la seducción y la diferenciación marginal.

Habla de la expansión de estos principios a todos los ámbitos que ha dado lugar a ideologías ligeras y frívolas. Se ha dispuesto que la apertura al futuro es necesariamente la renovación de lo que ya existe. La política, la industria musical, literaria y tecnológica, la moda, el cine, el star system...son ámbitos sociales que sufren de la necesidad continua de innovación.

Crear cosas nuevas parece la única forma de ser bueno en algo. Negar que lo que no es nuevo es bueno parece la única forma de ser moderno. Posiblemente Lipovetsky exagera, pero yo le creo. También yo exagero, lo sé, pero hay algo de verdad en estas líneas.

El viejo más joven del mundo


El otro día, alguien me dijo algo hermoso cuando yo le pregunté ¿El Papa es joven? Dijo: "Si el joven es alguien que tiene mucho futuro y poco pasado sí. Si es un problema físico no". Entonces pensé, verdaderamente hay pocas personas que a sus 83 años sigan viviendo como si les quedara toda la vida por delante. Es sorprendente que una persona de esa edad cargue sobre sí el peso de la Iglesia y el duro papel de sucesor de Pedro en un mundo relativista y descreído como el nuestro. Más sorprendente aun que mantenga esa vitalidad intelectual que le ha conducido a través de su vida junto a un profundo amor por la verdad y la humanidad. Que sea al mismo tiempo un hombre firme y cariñoso, tremendamente realista y rebosante de esperanza. Los que lo conocen hablan de él como un hombre tímido que por su condición de Papa ha quedado expuesto a todas las miradas, un hombre sencillo y un valiente hombre de paz.

Esta persona con quien hablaba, continuó diciendo: "El Papa es una persona que con ochenta años está actuando como si fuera a vivir otros cien. Lees lo que dice, lo que hace...no tiene prisa. Esto tiene que ver con que la Iglesia necesariamente es joven porque como tiene la certeza de que no se va a terminar, nunca tiene prisa. El Papa es consciente de que es cabeza y sabe que está construyendo para siglos, no para sus años de pontificado. En ese sentido es joven. El Papa sueña y sueña bastante. Si una persona que no tiene planes es vieja, entonces el Papa no es un viejo."

Como consecuencia de estas palabras he pensado en recomendaros a los jóvenes del +68 que nunca dejéis ser lo que sois ahora, gente que sueña, gente con proyectos, gente audaz. Que os arriesguéis ahora que no tenéis mucho que perder y siempre.

Ser uno mismo

Oímos y leemos esta expresión varias veces al día. En las bocas de las personas, en los medios, en las clases...

¿Sabemos lo que significa?

Me gustaría hacer una pequeña reflexión a partir de un grupo en Facebook que vi el otro día. Se llamaba "Si haces lo que debes, serás correcto. Si haces lo que quieres, serás feliz".

Peligro peligro, pensé. No sé por qué pero intuyo que el hecho de que la gente que piense que si hace lo que "quiere" será feliz, es la causa de todos los males de la humanidad.

¿Pero menudo rollo no? Si hacer lo que queremos es malo... No hombre, yo lo que creo es que lo que queremos es algo que o bien no sabemos, o confundimos en varios niveles.

Está por un lado lo que queremos por que nos apetece, y por otro lado lo que queremos profundamente, aspiraciones en la vida, algo que nos llena de verdad ¿no? Ojo porque muchas veces (de hecho la mayoría de ellas), se contradicen las decisiones que hay que tomar para cada una.

Ejemplo de niños chicos! Tenemos muchísima hambre, sacamos el bocadillo que nos hemos preparado... y a la derecha, nuestro amigo no tiene nada (bueno sí, hambre). "Se tú mismo, haz lo que quieras" Aquí es donde el ser humano decide. Aquí está muchas veces, en ésta decisión, el que una acción sea buena o mala. Por eso NO PODEMOS! decir sin más "haz lo que quieras". Nos estamos arriesgando mucho ahí. Queremos comernos el bocadillo entero, pero lo que más queremos en esta vida es ser felices y sabemos que nos va a llenar más una acción generosa.

Si seguimos por ahí podemos ver que si "debemos" hacer algo es porque ese algo es BUENO, y por tanto nos hará más felices... que es justo lo que queremos todos!

Me parece entonces que queda bastante clara la respuesta a las personas que dicen "yo no me dejo llevar por normas morales, yo soy yo mismo". La gente que procura obedecer, es la que procura al mismo tiempo ser ella misma, no hay nada que sea más nuestro que la búsqueda de la felicidad. Nada.

Sé tú mismo, déjate controlar por el bien!

¡La juventud habla al mundo!

Declaración de la Juventud a la ONU y al mundo promulgada por la Alianza Internacional de la Juventud. Conferencia Mundial de la Juventud. León, México – 26 de agosto de 2010:

Nosotros – los jóvenes de todo el mundo – celebramos el hecho de que, como seres humanos, somos creados a imagen y semejaza de Dios y, por lo tanto, gozamos de dignidad humana inherente. Creemos que la juventud es «la escultora que esculpe toda la vida» y, como tal, es quizás el período más crítico en el desarrollo de la persona humana. Dado que somos el futuro de la familia humana, velamos por el bien común y por la renovación positiva de la sociedad. Procuramos el continuo florecimiento saludable de la familia humana. Por la presente, adoptamos los siguientes principios que son primordiales para los jóvenes y para toda la familia humana.

  1. Los jóvenes son seres relacionales formados en la familia. Somos hijos de padres y miembros de una familia. Somos personas relacionales, no individuos autónomos. Coincidimos firmemente con la Declaración Universal de los Derechos Humanos en que la familia es la unidad fundamental y natural de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por la sociedad y por el Estado.

  2. Los padres son los principales educadores de los jóvenes. El acceso a la educación es crucial para nuestra formación y nuestro éxito a largo plazo. Coincidimos firmemente con la Declaración Universal de los Derechos Humanos en que los padres tienen el derecho preferente a la educación de sus hijos. Los padres tienen el derecho, el deber y la responsabilidad primordial de educarnos, y debe asegurárseles la debida asistencia, a fin de posibilitar la educación moral, religiosa, intelectual, práctica y física de los jóvenes.

  3. Los derechos de los jóvenes están basados en sus capacidades en desarrollo. El período de la juventud comprende una fase crítica de desarrollo, durante la cual nuestro derecho a tomar decisiones por nosotros mismos evoluciona conforme a nuestra madurez, y, según la Convención sobre los Derechos del Niño, debe estar equilibrado con los derechos y deberes de los padres.1

  4. El derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte natural. Muchos miembros de las últimas dos generaciones nacieron en sociedades que no amparan el derecho a la vida antes del nacimiento, y nos consideramos sobrevivientes en virtud de haber nacido. Sólo si se restablece la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento, podrá haber verdadera justicia y paz en la sociedad.2

  5. Los jóvenes son partícipes del desarrollo y del empleo. Como somos la clave del futuro, debemos estar en el centro del desarrollo. La juventud es el tiempo para discernir los talentos que pueden ser empleados durante el resto de la vida.

  6. Debe respetarse una interpretación adecuada de la sexualidad y de las relaciones saludables. En el encuentro y el aprendizaje sobre nuestra sexualidad natural, debe inculcársenos el sentido de responsabilidad y respeto por nosotros mismos. La expresión plena y adecuada de la sexualidad puede realizarse sólo mediante el compromiso desinteresado, absoluto y para toda la vida que se encuentra arraigado en la institución natural del matrimonio entre un hombre y una mujer.

  7. Hombre y mujer están fundados en la naturaleza. Las personas jóvenes, como todos los miembros de la familia humana, son creadas varón y mujer. Si bien hombres y mujeres son plenamente iguales, cada uno posee características únicas en relación con su sexo, las cuales son complementarias. Ratificamos los acuerdos internacionales que afirman que el género no es una construcción social y se refiere a los dos sexos, masculino y femenino.3

  8. La juventud debe ser protegida de todo delito de explotación. Todas las personas humanas, y muy especialmente los jóvenes, deben ser protegidas de la explotación en todas sus formas. Particularmente, debemos ser resguardados de la explotación y el tráfico de personas para trabajos forzados, del mercado del sexo, de la esclavitud y de la participación en conflictos militares (en otras palabras, los niños soldados).

1Cf. Convención sobre los Derechos del Niño, Artículo 5
2Cf. Convención sobre los Derechos del Niño,
Preámbulo y Artículo 6.
3Cf. Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, Artículo 7 (3): «"género" se refiere a los dos sexos, masculino y femenino».

Esto lo arreglamos entre todos

Me encanta la campaña: Esto lo arreglamos entre todos, pero aun así me ha parecido muy interesante el artículo de Juan Manuel de Prada con el que no suelo estar muy de acuerdo.

Dicen que al mal tiempo hay que ponerle buena cara; sólo que algunos se la ponen tan requetebuena que la cara se les convierte en jeta, y no precisamente blanda. Así, por ejemplo, la secretaria general de empleo, Maravillas Rojo, que tiene un nombre que es un oxímoron y un cargo que es una paradoja (o un sarcasmo), se despachaba hace unos días con unas declaraciones de un feminismo naïve la mar de simpático. Observaba la buena de Maravillas que la crisis económica, entre tantas calamidades, nos «ha conducido a un mayor equilibrio» en el paro entre hombres y mujeres; o sea, que el paro se está cebando, al parecer, con mayor voracidad entre los machos, de tal modo que, a medida que la crisis se agudiza, se roza la paridad perfecta, que es la de hombres y mujeres igualados en la miseria.

Esta entrañable Maravillas es la misma que, cuando la crisis empezaba a trabajar en pro de la igualdad en la miseria entre hombres y mujeres, propuso que los parados aficionados al alpinismo se especializasen en la limpieza de fachadas de edificios; ocurrencia que, amén de una burla impía, puede considerarse un rasgo de humorismo negro, pues a un parado con afición al alpinismo, antes que limpiando fachadas de un edificio, nos lo imaginamos, azuzado por la desesperación, arrojándose por un barranco. Dicen también (los mismos que proponen poner buena cara al mal tiempo) que quien no se consuela es porque no quiere. Y, desde luego, las mujeres en paro pueden consolarse con esta última (o penúltima) perla evacuada por la buena de Maravillas, como se consolaba aquel sabio «pobre y mísero» que se sustentaba de las yerbas que recogía, según nos cuenta Calderón de la Barca en La vida es sueño; y que, mientras se preguntaba si habría otro más pobre y triste que él, halló la respuesta «viendo / que iba otro sabio cogiendo / las hierbas que él arrojó».

Consuelo cetrino y desgraciado, ciertamente, el que necesita saber de un infortunio mayor para hacer el suyo llevadero; pero consuelo, a fin de cuentas. Y, por si las mujeres en paro no se consolasen de su miseria tras comprobar que los hombres son más míseros aún, por si aún la promesa de una paridad inminente en la miseria no las aliviase de su infortunio, tenemos a los cachondos de la Fundación Confianza dispuestos a espantarnos los fantasmas del pesimismo, siguiendo aquella consigna de la propaganda oficial que establece que la crisis es un «estado de ánimo». Y para cambiar nuestro estado de ánimo, o por evitar que nuestro estado de ánimo les amargue los dividendos a las empresas que los sufragan, los cachondos de la Fundación Confianza han hecho una redada de progres famosillos con los que han montado una campaña publicitaria en la que, con desahogo y desparpajo, lanzan a los hombres y mujeres igualados en la miseria el nuevo mantra de moda: «Esto lo arreglamos entre todos». Socarronería la mar de simpática en la que se nos escamotea el origen de «esto», que no fue causado «entre todos», sino sólo «entre unos cuantos»; y ahora esos cuantos se hacen los longuis y, para resolver el desaguisado que ellos mismos causaron, convocan a los míseros que padecen sus consecuencias.
Lo cual es tanto como si una panda de gamberros entraran en nuestra casa, se zamparan pantagruélicamente los víveres de la despensa arrojando al suelo los envoltorios, y, sorprendidos in fraganti en las postrimerías de su pitanza, nos dijeran sin rebozo, mientras eructan complacidos y se palmean la barriga: «Esto lo limpiamos entre todos». O sea, que hombres y mujeres igualados en la miseria tienen encima que arreglar el destrozo que causaron los zampones que los dejaron sin comida. Este plan tan simpático para salir de la crisis, consistente en pedir que «entre todos» arreglemos lo que causaron «unos cuantos» (¡que, además, son los mismos que nos lo piden!), los clásicos lo habrían resumido con una sentencia menos merengosa que el mantra de moda; pero que, en esencia, viene a decir lo mismo: «Tras de cornudo, apaleado». Sólo que, cuando escribían los clásicos, los cornudos y apaleados eran siempre varones iracundos y sedientos de venganza que acababan limpiando su honor con la espada. En esta época sin clásicos, a los cornudos y apaleados se les pide que se la envainen, cambien de estado de ánimo y pongan al mal tiempo buena cara. Y, además, los cornudos y apaleados se distribuyen hoy paritariamente entre ambos sexos. ¡Para algo había de servir el Ministerio de Igualdad!

Pensamiento en "pack"

Artículo de Carmen Posadas en el XLSemanal:



Yo soy de los que piensan que es una verdadera pena que, después de que España hiciera una transición modélica en la que todos fueron capaces de dejar a un lado sus reproches, después de treinta y tantos años de gran cambio social en el que este país se ha transformado en uno de los más modernos del mundo, después de todo esto, y aun antes de que la crisis asomara su negra patita, lo cierto es que ya planeaba sobre nuestras cabezas la alargada sombra de las dos Españas irreconciliables. No es mi costumbre hablar de política. Tampoco ahora voy a hacerlo porque, como le pasa a mucha gente, también yo estoy desencantada de las derechas y de las izquierdas.

De lo que sí quiero hablar, sin embargo, es de uno de los efectos colaterales de la polarización que se está produciendo en los medios de comunicación de una u otra tendencia por la que los comentaristas de derechas son cada vez más de derechas y los de izquierdas, cada vez más de su onda, sin matices de ningún tipo. Lo que quiero decir es que vivimos unos tiempos en los que parece que lo que impera es el pensamiento en pack. Si soy de izquierdas, tengo que estar, necesariamente, a favor del aborto, de la ley de memoria histórica, de la retirada de los crucifijos de las escuelas, de la causa saharaui, de la legalización de los inmigrantes y de la prohibición de la fiesta de los toros. Si soy de derechas, además de estar en contra de todo lo que acabo de mencionar, he de apoyar a muerte a los internautas que abogan por las descargas ilegales y estar a favor de endurecer las penas para menores que cometan delitos, por ejemplo. ¿Por qué? ¿No puedo acaso ser de izquierdas y amar la fiesta de los toros? ¿No es compatible ser progre y a la vez estar en contra del aborto? ¿Y qué tiene de raro estar de acuerdo con la legalización de los inmigrantes, pero no con la ley de memoria histórica?

Los partidos y las inclinaciones políticas no son una secta, ni siquiera una religión con sus dogmas de fe y, no obstante, algunos comentaristas y tertulianos parecen empeñados en hacernos comulgar con la idea de que hay que tener creencias monolíticas en temas que nada tienen que ver con la política, sino con la libertad personal o las convicciones más íntimas. Y de lo que no se dan cuenta es de que a nosotros, los ciudadanos de a pie, no nos gusta el pensamiento en pack. Que la libertad personal está por encima de colores políticos y que lo único que consiguen con su actitud es restar credibilidad a sus comentarios, que de otro modo serían mucho más interesantes. Lo más peligroso de esta actitud, a mi modo de ver, es el efecto que pueda tener en los jóvenes. Porque el pensamiento en pack no permite el sano intercambio de ideas, tampoco la posibilidad de decir: «Yo estoy de acuerdo con esto, pero no con lo otro».

Formarse es aprender a tener criterio, es tener dudas y no certezas. Porque la duda es mucho más fecunda que la certeza. Y, además, ¿certeza de qué o de quiénes? ¿Por qué tengo que abrazar la fe monolítica de otro? ¿No es mucho más lógico que cada uno tome de una idea lo que le parece razonable y rechace lo que no? Una de las grandes paradojas de esta sociedad supuestamente abierta en la que vivimos es que ciertos tics del pasado vuelven a asomar y ni siquiera nos damos cuenta. Es como la peste de lo políticamente correcto que vino a sustituir a la tan denostada censura y resulta mucho más amordazadora que aquélla. Porque contra la censura estaba bien visto rebelarse, puesto que venía impuesta desde fuera, pero la corrección política no es otra cosa que autocensura. Miedo a decir lo que uno piensa y a no estar en sintonía con la `moral´ al uso, cuando a veces esa moral es completamente estúpida y pseudoprogre.
«Pienso, luego existo», decía René Descartes, y la frase es tan tópica que de tanto repetirla parece que ya no dice nada. Y, sin embargo, de eso se trata: de pensar, de no dar por cierto nada de lo que nos dicen. Que sólo los tontos leen a sus iguales para que los reafirmen en lo que ya piensan de antemano. Que es mucho más fructífero tener, como quien dice, un self service de ideas y tomar de cada uno lo que nos resulte más interesante o inspirador.

Urgencia de autoayuda

Leyendo un artículo en el periódico acerca de la amistad he caído en la cuenta de lo increíble que es que exista la necesidad de explicar temas tan cotidianos y a su vez tan complejos, que antes eran tan conocidos por todo el mundo, como el concepto de amor, la amistad, la familia… Parece que es necesario buscar apoyo constante en los libros de autoayuda y en los grandes investigadores, que en el fondo no hacen más que recordarnos la necesidad de vivir con unos principios y valores que eran obvios hace unos años.

Nos encontramos realmente en un periodo en que nos hemos olvidado de lo más simple tratando de descubrir las cosas más complejas y escondidas del planeta. Nos creemos así los dueños del universo cuando en el fondo no tenemos nada. Cualquier ciudadano de unos siglos atrás se reiría al ver cómo nos desesperamos por buscar ansiosamente la felicidad en las cosas más banales. ¿Y acaso sabemos qué es lo que nos hace felices?

Tenemos que recolocar algunas ideas en nuestra mente, descubrir por nosotros mismos lo que encierran conceptos como el verdadero amor o el trabajo. Se trata de pararnos a pensar qué es lo que verdaderamente llena nuestras vidas y en qué debemos poner nuestro norte. Sólo así seremos de verdad felices.

Mª Nuria Ferrer-Chinchilla

Volver a empezar otra vez más

En estos momentos sólo tengo la canción del anuncio publicitario "la vuelta al cole". Gracias a Bolonia disfrutamos de un comienzo de curso el día 1 de septiembre. Sí, algunos hemos olvidado ya eso de las vacaciones y sufrimos lo que toda la vida se ha llamado "una pereza que te mueres de volver a empezar", pero que ahora se denomina "síndrome postvacacional". Yo supongo que le han acuñado esta terminología para poder cobrar por curarla.

Y mientras me hago un esquema provisional del horario que voy a tener e intento hacer balance del dinero que se me va a ir en libros pienso en toda la gente que ya no tiene horario porque no tiene trabajo y su nuevo balance que versa sobre cuántas comidas podrán hacer este mes.

Con este pensamiento se te pasan todos los síndromes habidos y por haber (y gratis!). En su lugar aparece un estado de agradecimiento y muchas ganas de trabajar bien para darle la vuelta a esto. Bienvenidos a la realidad.

Día del libro

Hoy es el día del libro. ¿Por qué este día? Porque coincide con la muerte de Shakespeare y de Cervantes. Pero no celebramos su muerte... ni la muerte de la literatura, sino que conmemoramos la figura de dos de los más grandes aportaciones a la literatura. También, algunas comunidades celebran Sant Jordi con el habitual regalo de una rosa y un libro. No he recibido ninguno de los dos, sin embargo, he podido disfrutar de una maravillosa tertulia a cargo de una filóloga que se embarcó en el mundo de los libros. Lleva casi veinte años en la profesión, a cargo de la Librería Universitaria de la cadena de Librerías Troa.


Se declara una deboradora de lo libros y confiesa que si hubiese pagado por las consultas (cosa que no le sale del alma) que le hacen los clientes sobre la vida se hubiese forrado. Su relación con los libros es tan estrecha que dice que a veces les oye, que habla con ellos.

Ha intentado desmontar muchos mitos sobre la lectura, pero, sobre todo, ha mantenido que para leer se necesita tiempo y silencio para meter cabeza. No hay reglas ni prisas. Leer es una actividad intelectual, una de las que más transforma. Frente a un libro el individuo está sólo, y como dice Steiner uno lee con todo lo que lleva encima. Podría haber hecho millones de clasificaciones literarias, pero afirma que cada uno tiene que dar con su libro, con su autor


Frente a los que afirman que hay que leer de todo, se defiende diciendo que hay que también hay que comer de todo y no por eso comemos basura. La gente cada vez está más desencantada con los best-seller y acuden más a la consulta del librero. Con respecto a la literatura española comenta que está como la sociedad (¿cada cuál que extraiga sus consecuencias?), que necesita un empuje para salir de la literatura de posguerra y que necesitamos que no nos engañen.

¿Dónde están las ideas?

Una amiga me explicaba hace poco grandes acontecimientos de la historia a través de la historia del arte. “La evolución de la historia es la sucesión del arte”. Me explicaba emocionada como la Reforma protestante comenzó después de que Lutero se encontrara con la inmensa construcción del Vaticano, o como la Revolución francesa es el desencanto frente a Versalles. Sin embargo, si el arte se sucede es porque las ideas cambian. No es el arte el que mueve el mundo, sino las ideas. Ideas que los artistas consiguen plasmar y que al mismo tiempo continúan el pensamiento.

Cabría preguntarse ¿qué ideas subyacen hoy en una feria de arte como Arco[1]? Quizás es que hoy en día no hay ideas, no hay arte. ¿Qué es el arte? Todo es arte desde Warhol. El arte hace tiempo que dejó de ser Arte. No hay Arte, hay artistas[2]. El arte es cualquier cosa que esté hecho con una intención artística. La diferencia entre el arte y la artesanía es que la artesanía se realiza con un fin práctico, el arte contemplativo. ¿Puede tener a la vez un fin práctico y contemplativo? Supongo que sí, aunque resulta difícil no desvirtuarlo y hacer algo simplemente “comercial”. Todo puede ser arte si hay intención, si hay reflexión detrás. Es por esa razón que sólo los seres humanos somos capaces de hacer arte.

Uno de los dramas de la sociedad actual es que pocas personas quieren pensar por ellas mismas, hacer suyas las ideas. Quizá porque las ideas también comprometen. Hay que cuidarlas, esperar a que crezcan y dejarlas marchar cuando hayan crecido, deben marchas porque aunque las hagamos nuestras no son de nadie, no tienen dueño. Y sin embargo, podemos hablar de un nuevo renacimiento. Una nueva mirada hacia las letras. Todos nos damos cuenta de que lo primero que hay que establecer en un país para que progrese es una buena educación. Durante mucho tiempo se ha considerado que sólo se podía progresar con la ciencia, ahora eso está cambiando.


Hace poco una frase de alguien de una Delegada internacional de la Universidad me hizo pensar mucho: “Estamos en la Edad Media, pero con tecnología. Faltan ideas”. Ahora parece que el mundo avance muy rápido, la tecnología progresa a pasos agigantados, pero ¿y el pensamiento? Con la tecnología el pensamiento corre más rápido, pero también se nos escapa antes de las manos sin saber a dónde va a conducir y ese considero que es una de las causas de los males de nuestros días.

No nos habíamos acostumbrado a vivir en las ciudades cuando prácticamente podíamos viajar de ciudad en ciudad en el mismo día, y en un abrir y cerrar de ojos podías estar en varías ciudades a la vez desde Internet. Es necesario pensar despacio las implicaciones de tanto avance, cabe preguntarse qué ideas subyacen bajo los adoquines del progreso. Es necesario pensar qué es eso que llamamos Postmodernidad. ¿Dónde están las ideas? Sólo si sabemos qué ideas están moviendo el mundo, sabremos hacia dónde nos dirigimos, podremos darle sentido.


[1] Feria internacional de arte contemporáneo de Madrid
[2] E. H. Gombrich, La historia del arte, Phaidon Press Limited, 1995