Reflexión de un relato no acabado



Paseé la mirada por la inmensa estantería desbordada de libros. Me pregunté qué habría en el interior de esos tochos. Me hice consciente de que no estaba sólo ante un montón de páginas escritas, sino que lo que miraba eran decenas, cientos de historias mejor o peor contadas por alguien, en un momento determinado de nuestro transcurrir, que habían ido a parar a aquella biblioteca. En ella se apretujaban unas a otras conservando cada una con celo el espacio que le pertenece por derecho, ese que necesita una historia para cumplir su propósito, el de ser contada.


Así comencé una vez un relato que quiso hablar de lo pequeña que se siente una persona ante la inmensidad del conocimiento, de la importancia de saber elegir adecuadamente lo que lees, del necesario ejercicio de superar el esfuerzo que requiere la lectura de un libro, de la inmediatez como valor supremo en nuestra sociedad que dificulta la detallada lectura de un buen libro y de la necesidad que nos hemos creado de consumir y desechar historias a un ritmo desenfrenado. Demasiadas cosas para contar en un solo relato, quizá por eso nunca lo terminé.



A veces, me sorprendo a mi misma pasando las páginas del libro con la única intención de llegar al final de la historia. Ayer mismo pensé en esto mientras leía la novela de Delibes, "Mi idolatrado hijo Sisí", maravillosamente bien escrita y sobre cuyas páginas deslizaba la mirada con rapidez sin detenerme ante su estilo. Entonces me vino a la cabeza ese relato nunca escrito y todas esas cosas que quiso decir.


Por otro lado, he estado pensando en las consecuencias de la democratización de la literatura, que favorece que cualquiera hoy pueda publicar un libro sin excesiva dificultad. Esto unido a una creciente necesidad de expresión por un deseo en auge de autoafirmación nos ha llevado a nadar en un mar de mala literatura.



A lo que voy es a decir que elegir es cada vez más difícil y disfrutar de lo bueno, dadas las circunstancias, también.

La última cima


Llego ahora de ver la película de la que he hablado antes, "La última cima". La verdad es que lo que se me ocurre decir es , simplemente, que merece la pena verla y que creo que va a hacer mucho bien.



Normalmente, cuando sales del cine tienes que hacer el pequeño esfuerzo mental de volver al mundo real, muchas veces con pocas ganas porque las películas te llevan a mundos apasionantes de los que uno no querría moverse porque las vidas de los personajes parecen más interesantes, más dinámicas y más sencillas que la propia. Pues bien, esta película te transporta a una vida estupenda igual que tantas películas, con la diferencia de que cuando sales del cine te das cuenta de que esa vida que se refleja en la película es la vida real.

No quiero decir más pero sí animaros una vez más a verla para poder ratificar lo que os digo.

Fin, cima y facultades


Hay un pensamiento que me persigue a mis 21 años. Me asalta la inquietud de no haber desarrollado sufiente mis capacidades hasta el momento y de encontrarme desprotegida, sin un as en la manga, ante un futuro incierto del que sólo conozco un bosquejo precisamente por conocerme a misma. Pero, ¿hasta qué punto me conozco? y ¿de verdad conozco mis capacidades? etc. etc. ( y demás razonamientos).


El caso es que hay gente que ha conseguido cosas maravillosas en su vida. Ayer vi en las noticias que un matemático ruso, Gregory Perelman, había resuelto uno de los grandes problemas matemáticos de nuestro tiempo que planteó Poincare en 1904. La noticia se centraba en que este hombre no quería aceptar el premio otorgado por un jurado que ni siquiera entendía la solución que él planteaba para la "Conjetura de Poincare"(¿no es magnífico?).

La verdad es que este tipo de historias me fascinan. Me imagino sentada frente a una mesa en la habitación de un humilde apartamento de San Petersburgo resolviendo un problema matemático como este. Hay gente a la que Dios le ha permitido conocer una parte de la realidad que muchos no somos capaces de comprender. Me muero de la envidia, aunque en muchos casos, estas personas tienen mayor tendencia a atormentarse y en fin, la vida es complicada.




Sé que puede parecer que estoy cambiando de tema radicalmente pero ayer, además de haberme preguntado por este señor, haberle envidiado y haber querido conocerle y mantener largas conversaciones con él sobre la vida en general, vi una entrevista que hicieron en un programa de Tve2 que se llama "Últimas preguntas" al director de la película- documental "La Última cima", que precisamente se estrena hoy en mi ciudad, Vitoria.


Me ha parecido que Juan Manuel Cotelo decía cosas muy interesantes y hermosas. Lo que más me ha gustado es lo que dice al final de la entrevista. Resumiendo, que si algo se puede concluir de este documental que retrata cómo era el sacerdote Pablo Dominguez, fallecido el 15 de febrero de 2009 en el Moncayo, es que uno no puede decidirse de pronto a ser un gran músico, un gran escritor o un gran matemático, ya sea por la carencia de facultades o por no haber potenciado el desarrollo de estas. Sin embargo, todos los seres humanos estamos capacitados para poco a poco ir haciendo las cosas un poco mejor: ser más generosos en un momento determinado, sonreir a alguien, tener un detalle de cariño con una persona etc. Estas palabras me han convencido porque he pensado que probablemente mi fin se asemeja más a este tipo de perfeccionamiento que al de convertirme en un Bob Dylan, un Oscar Wilde o un Poincare de la vida. Aunque, ¿ te imaginas poder conseguirlo todo? ser como Wilde, Dylan y Poincare, al mismo tiempo y además, ser una gran persona, estoy segura de que algo fallaría.


Os aconsejo que veáis la entrevista, merece la pena. Es posible que vaya hoy a ver la película así que ya haré una humilde crítica.





http://http//www.rtve.es/mediateca/videos/20100606/ultimas-preguntas/791480.shtml

¡Horror! El alcohol a edades tempranas afecta al funcionamiento cerebral




Los telediarios de hoy trataban de alarmarnos con la noticia, conocida en realidad por todos, de que los jóvenes españoles empiezan a beber alcohol con trece años. Sin embargo, quiero llamar la atención en un detalle, parecían más preocupados por las consecuencias que tiene este hecho que por sus causas.


Después he encendido la radio, no sé que emisora era ni quién era la periodista, estaba haciendo una entrevista relacionada con la noticia a un psicólogo profesor de Universidad y le ha preguntado precisamente sobre qué pensaba él que podía ser la causa de haber llegado a esta situación. El entrevistado ha dado datos, ha dicho que en un fin de semana un joven consume en un botellón el equivalente a doce copas de alcohol (coma etílico fijo). Sin embargo, ha dicho que no era tan importante lo que provoca el consumo masivo de alcohol en los adolescentes sino las consecuencias del hecho. Ha insistido, igual que lo hacía el telediario, en los daños que el consumo de alcohol a edades tempranas provoca en la memoria y en el aprendizaje y en un riesgo aumentado de alcoholismo en el futuro.


No es que quiera criticar la lógica preocupación de la sociedad ante un problema que nos afecta a todos, porque estos adolescentes son los que el día de mañana tendrán que sacar adelante el país y verdaderamente no tiene ninguna gracia que el cociente intelectual de la sociedad se vea disminuído por un descuido como este. Sinceramente, no creo que nos podamos permitir este lujo.


Pero, qué es lo que hace que los adolescentes españoles se inicien en el consumo de alcohol y otra sustancias, esto es lo que debería preguntarse la sociedad. Personalmente creo que es un problema educativo que tiene mucho que ver con las aspiraciones que un niño de trece años tiene en la vida. No es normal que los jóvenes vivan durante la semana con la única aspiración de que llegue el fin de semana y salir, emborracharse y liarse con algún pobre diablo o diabla (porque eso sí, en este saco entran por igual chicas y chicos ¡viva la igualdad!). La verdad es que ultimamente le estoy dando muchas vueltas a este tema. Los medios y nuestro querido gobierno alimentan la creación de sueños y aspiraciones efímeras en las nuevas generaciones y el resultado es que nuestro país está lleno de jóvenes desesperanzados porque confiaron demasiado en la felicidad que un "exitoso fin de semana" (una buena cogorza, sentirse el rey o reina del baile y conseguir ligar) podía proporcinarles. Pues bien, el resultado de la incompetencia de algunos son problemas, problemas y más problemas, lo que se traduce en vidas, vidas y más vidas y un país que sacar adelante.

¿Vida artificial?

“No se van a desarrollar organismos vivos en laboratorio, porque ni es eficiente ni tiene mucho interés”. El director de Genoma España, Rafael Camacho, destaca en la Universidad de Navarra que “la célula sintética de Venter no es 100% artificial”

“Que nadie piense que se van a desarrollar organismos vivos en laboratorio, porque ni es eficiente ni tiene mucho interés”. Así lo afirmó el director de Genoma España durante su visita al Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra, en referencia a la célula sintética, diseñada recientemente por el científico Craig Venter.

A su juicio, “con esta célula no se ha creado una forma de vida artificial, porque el 100% no es artificial. Se ha sintetizado, por métodos artificiales, el cromosoma completo de una bacteria y se ha insertado en una bacteria a la que se le ha quitado el propio genoma. El material genético, que contiene toda la información para hacer que esa célula sea viable, es sintético, pero el envoltorio es una bacteria natural”.


Sin embargo, destacó que por primera vez en la historia la vida una célula no proviene de la división de otras células sino de la división de un material genético artificial. “Es un hito importante y tiene gran relevancia a nivel científico puesto que demuestra que es viable. El proyecto de Venter consiste en determinar cuál es el genoma mínimo que permite la vida, manteniendo unas funciones fisiológicas básicas y la capacidad de reproducción. Una vez obtenido, se pueden insertar, mediante técnicas de ingeniería genética, genes que tienen una utilidad práctica, como producir un determinado compuesto: un fármaco, biocombustibles de interés industrial, etc.”.


Un 50% de los fármacos en fase de investigación clínica, de origen biotecnológico
El director general de la fundación Genoma España, creada en 2002 para fomentar la investigación en genómica y proteómica, presentó en la Universidad de Navarra el programa Bio-emprendedores, en un acto organizado por el Instituto Científico y Tecnológico de la Universidad de Navarra y con el apoyo de la iniciativa Enterprise Europe Network y el Departamento de Innovación, Empresa y Empleo a través de ANAIN.

El objetivo de este programa es formar en técnicas básicas de gestión empresarial a profesionales del mundo académico interesados en poner en marcha empresas biotecnológicas. Al finalizar, Genoma España selecciona los 5 mejores proyectos y concede premios de entre 20.000 y 30.000 euros para la puesta en marcha de esa iniciativa empresarial.

Rafael Camacho aseguró que “hasta un 50% de los fármacos que están en fase de investigación clínica es de origen biotecnológico”. En su opinión, las expectativas puestas en el genoma se han cumplido, tanto en el ámbito clínico como industrial. “Disponemos de hasta 250 fármacos de uso habitual creados a partir de ese conocimiento y que, en la mayoría de los casos, permiten abordar enfermedades que hasta ahora no tenían tratamiento”.

La medicina genómica es una realidad. “Obviamente evolucionará aún más, pero ahora hay notables ejemplos de aplicación en enfermedades oncológicas y neurodegenerativas, tanto en métodos diagnósticos como en el desarrollo de fármacos cuya dosis se puede administrar en función del perfil genético del paciente”. Asimismo, destaca que la incorporación de la genómica ha revolucionado el panorama de la industria farmacéutica. “Tradicionalmente utilizaba métodos más o menos aleatorios para desarrollar moléculas. Ahora puede identificar dianas moleculares que permiten diseñar fármacos biotecnológicos específicos para cada marcador”.